Souvenirs - Eli, escena 2

Escena 2: La casa del campo... [The killing moon]

La idea de una vacaciones me caían a pelo. Justo para deshacerme un poco de la presión y la migraña que me causaba el yugo vocacional familiar. Aunque ese domingo fue aceptada mi propuesta, ya tenía hecha mi maleta y todos los planes. Les había propuesto la idea a Frank y Adria, unos viejos amigos de la infancia que se las habían arreglado para entablar una de esas relaciones amoroso-amicales bastante incómodas para mi, lo importante es que lo había aceptado. Faltaba todo un mes para que inicien mis torturas universitarias. Y ese tiempo no lo quería perder tan fácil.

El viaje fue largo. Pero bastante cómodo considerando que seguía siendo grato el tiempo que pasaba junto a Frank y Adria, ya me estaba acostumbrando a la idea y a esos escasos momentos pegajosos entre ellos. Gracias a Dios eran escasos.

Habíamos reservado una pequeña casa de campo al pie de las montañas, justo frente a una laguna. El pueblo más cercano estaba a unos cuantos kilómetros de trocha. La casa tenía un solo nivel, hecha de gruesos troncos de madera, bastante clásica y rústica. Tenía dos habitaciones, un baño y un pequeño cuarto en donde estaba la sala, la cocina y el comedor. El primer día fue de limpieza. Sacamos kilos y kilos de tierra, mientras Frank nadaba prácticamente desnudo en la laguna.

Se hizo de noche con rapidez, y la luna sobre nosotros era algo que nunca había visto en la ciudad, tenía un magnífico esplendor, parecía más grande de la que yo recordaba. Recuerdo que Adria se sentó a mi lado en la terraza de la entrada. "Hermosa ¿verdad?" me dijo al ver lo que yo miraba. Era un lugar realmente pacífico, tranquilo, sin más ni menos era el lugar perfecto para mí.


Un "Hola" se escuchó de pronto, bajé la mirada para ver entre los árboles y la oscuridad. Y ahí estaba ella,  la primera vez que la vi. Llevaba unos tejanos, un polo blanco sin mangas y una belleza inigualable. Su cabello era negro y sus puntas rozaban llenas de gracia contra sus hombros a cada paso que daba, llevaba un sonrisa mágica, amable, cálida. Se detuvo frente a nosotros, la imagen se detuvo en mi mente. Adria me dio un codazo, haciéndome regresar por las malas, y ella solo rió.
- Te decía que ella es Elina - me dijo - ¿recuerdas que te dije que vendría?.
- Claro - respondí al soltar la mirada. Recordando que Adria me había dicho que iba a invitar a alguien más - un placer, yo soy Eric.
- Un placer - respondió ella, aún entre risas.

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